TradeInn Zarauzko Triatloia: tres Trigloberos en un monumento del triatlón
Crónica Triglobera
TradeInn Zarauzko Triatloia: tres Trigloberos en un monumento del triatlón
La XXXVIII edición del TradeInn Zarauzko Triatloia celebraba cuatro décadas de historia en una prueba que es leyenda del triatlón nacional: mar abierto, Meagas, el Muro, calor, cortes exigentes y una meta que se conquista tanto con las piernas como con la cabeza.
Hay triatlones que se hacen y triatlones que se viven. Zarautz pertenece claramente al segundo grupo. La XXXVIII edición del TradeInn Zarauzko Triatloia volvió a reunir a una parte muy especial del triatlón nacional en una prueba que, por historia, dureza, ambiente y personalidad, se ha convertido en un lugar de culto.
No es solo una media distancia. Es una travesía de casi 3.000 metros en aguas abiertas desde Getaria hasta Zarautz, una bici de 80 kilómetros donde Meagas y el Muro te obligan a medir muy bien, y una carrera a pie de unos 20 kilómetros a tres vueltas por el centro de Zarautz donde el público empuja como en pocos sitios.
En 2026, además, la prueba llegó con ingredientes extra: corriente en contra en la natación, olas continuas y calor. Factores que marcaron la jornada tanto para quienes iban a disputar como para quienes simplemente querían terminar. Y en Zarautz, terminar ya es mucho.

Un triatlón con números que explican poco y dicen mucho
Sobre el papel, Zarautz puede resumirse en tres sectores. En la práctica, esos números no explican del todo lo que se vive allí. La edición de 2026 tuvo una distancia oficial de 2.800 metros de natación, 80 kilómetros de ciclismo y unos 20 kilómetros de carrera a pie, con neopreno permitido y unas condiciones que fueron endureciendo la carrera con el paso de las horas.
La prueba volvió a demostrar su enorme tirón: dorsales agotados, más de 2.300 aspirantes para 650 plazas y una participación femenina que siguió creciendo hasta alcanzar las 125 participantes en la salida de Getaria. Datos que hablan de la salud de una carrera que, año tras año, sigue siendo deseada, respetada y temida.

La natación: Getaria, Zarautz y el primer gran filtro
La natación es una de las señas de identidad de Zarautz. No se trata de dar vueltas a unas boyas en una bahía tranquila. Es una travesía en aguas abiertas desde Getaria hasta Zarautz, donde el estado de la mar cobra protagonismo y donde saber nadar recto, orientarse y mantener la calma es fundamental.
El corte de natación añade presión. Una hora para los hombres y una hora y diez minutos para las mujeres, que salen diez minutos antes. Sobre el papel puede parecer asumible, pero si hay corriente, oleaje o un pequeño despiste de orientación, el margen desaparece muy rápido.
En esta edición, la corriente en contra y las olitas constantes hicieron que el segmento fuera más lento y exigente. Cerca de 40 triatletas fueron DNF al no superar el corte de natación. A eso hay que sumar a quienes aparecen como DNS, que son quienes directamente no tomaron la salida; en una prueba como Zarautz, muchas de esas ausencias también se explican por el respeto que impone una travesía tan exigente.
Zarautz es un triatlón al que hay que llegar bien nadado. Una buena base de natación, orientación y tranquilidad en aguas abiertas no es recomendable: es casi obligatoria.
La bici: Meagas, el Muro y la importancia de guardar piernas
El sector ciclista son 80 kilómetros con tres subidas al llevadero puerto de Meagas y la mítica subida al Muro, con rampas por encima del 20% que te dejan las piernas temblando. Si no gestionas bien, los calambres pueden aparecer antes de lo previsto. Y cuando Zarautz se pone serio, conviene no negociar con la prueba.
La climatología también juega su papel. En días de lluvia, los descensos y la subida al Muro se complican mucho más; con calor, el desgaste se acumula y se paga después corriendo. Este año el calor hizo mella desde la bici, condicionando mucho la carrera a pie posterior.
También aquí los tiempos de corte tienen su peso. Zarautz no solo exige nadar bien: exige pedalear con cabeza y llegar a la carrera dentro de margen. Este año, casi 40 triatletas se quedaron fuera por no superar el corte de bici, otra muestra de que esta prueba no perdona demasiados despistes.

La carrera a pie: tres vueltas y un pueblo que te lleva
La carrera a pie, con unos 20 kilómetros a tres vueltas por el centro de Zarautz, puede parecer la parte más sencilla. Y quizá lo sea si llegas entero y el día acompaña. Pero si hace calor, si la bici te ha pasado factura o si el estómago empieza a protestar, esos kilómetros pueden hacerse muy largos.
En 2026 el calor fue determinante. Muchos triatletas corrieron bastante más lento de lo esperado, otros tuvieron problemas estomacales y más de uno tuvo que sufrir bastante más de lo que tenía planeado.
Pero Zarautz tiene algo que pocas pruebas consiguen: el público. Pasar por el centro, escuchar los ánimos, sentir que la gente te empuja en cada vuelta… eso cambia la carrera. No elimina el sufrimiento, pero lo convierte en algo compartido.



Tres Trigloberos en la línea de salida
Este año tuvimos la suerte de contar con tres representantes del club: Esther, en categoría femenina y en su primer “monumento”; De Pablo, en su segunda participación; e Iván, en su cuarta vez en Zarautz.
Los tres, como buena parte de los participantes, gozaron y sufrieron a partes iguales. O quizá no exactamente a partes iguales, porque el calor se encargó de inclinar la balanza hacia el sufrimiento en más de un momento. Pero eso también forma parte de esta prueba.
- Esther se enfrentaba a su primer gran monumento del triatlón nacional, con todo lo que eso implica: respeto, nervios, emoción y una meta que seguro no olvidará.
- De Pablo volvía a una prueba que ya conocía, sabiendo que en Zarautz la experiencia ayuda, pero nunca garantiza una carrera sencilla.
- Iván sumaba su cuarta participación, otra vuelta más a una prueba que siempre encuentra la manera de recordarte por qué es tan especial y tan dura.
Como club, estamos muy orgullosos de que nuestros triatletas se pusieran en la línea de salida sabiendo que iban a sufrir, y de que fueran capaces de terminar a pesar de los contratiempos. Porque en Zarautz, terminar no es un trámite. Terminar es formar parte de su historia.
Salir junto a tus ídolos
Una de las cosas más bonitas de Zarautz es que no se vive como una prueba separada entre “los buenos” y “los demás”. Allí compartes escenario, transición, postmeta, T3 y ambiente con algunos de tus ídolos. Los ves cerca, los sientes parte de la misma fiesta y recuerdas que el triatlón también tiene esa parte única: populares y referentes formando parte del mismo día.
Este año, además, el cartel volvió a estar a la altura. Antonio Benito y Alanis Siffert repitieron victoria en una edición muy disputada, con un nivel espectacular y con Zarautz ejerciendo, una vez más, de prueba reina de la media distancia nacional.
En Zarautz no solo compites contra el recorrido. También compartes una pequeña parte de la historia de quienes han hecho grande esta prueba antes que tú.
Porque es Zarautz
Este triatlón es mucho más que ir a nadar, pedalear y correr. Es formar parte de la historia que tantos otros han forjado antes. Por ese legado y por el respeto que merece, mucha gente lo termina simplemente “porque es Zarautz”, cuando en otro lugar quizá habría abandonado.
También influye otra cosa: no sabes si vas a volver. Las plazas se asignan por sorteo, salvo para quienes consiguen asegurarse una de esas posiciones de privilegio, y eso hace que cada participación se viva con una intensidad especial. Si te toca, lo quieres vivir de principio a fin.
Y eso fue lo que hicieron nuestros compañeros: vivirlo, sufrirlo, disfrutarlo y cruzar una meta que siempre sabe diferente.
Gracias, María
En una prueba así, quienes están fuera también compiten un poco. Por eso queremos acordarnos de María, que nos hizo de cámara, periodista y supporter durante el fin de semana. Sus ánimos nos vinieron muy bien, y tener a alguien pendiente de los nuestros, grabando, animando y acompañando, también forma parte de la experiencia.

El vídeo de la experiencia
Como en cada una de estas aventuras, dejamos también el vídeo de la experiencia. Porque Zarautz hay que contarlo, pero también merece la pena verlo.
Larga vida al triatlón de Zarautz
El año que viene volveremos a echar el sorteo. Y si nos toca, intentaremos ir muchos más para vivir el TradeInn Zarauzko Triatloia como lo que es: una fiesta, un lugar de culto y un homenaje a todos los que nos precedieron.
Porque hay pruebas que se tachan de una lista, y hay pruebas que te dejan con ganas de volver incluso cuando te han hecho sufrir.
¡Larga vida al triatlón de Zarautz!
¿Quieres vivir experiencias así con nosotros?
Si quieres entrenar, competir, viajar, animar y formar parte de aventuras como Zarautz y muchas otras pruebas con un club que vive el triatlón en equipo, únete a Club Trigloberos.
Únete al club



