Trigloberos en vi half gasteiz
Crónica Triglobera
Cuatro Trigloberos en vi half gasteiz: media distancia, viento y una meta inolvidable
vi half gasteiz se ha consolidado como una de las pruebas de media distancia más especiales del calendario nacional. Una organización cuidada, un recorrido espectacular y una carrera a pie por el centro de Vitoria-Gasteiz que convierte la meta en una experiencia de las que se recuerdan.
El 6 de junio, cuatro compañeros del Club Trigloberos se fueron a vivir una de esas aventuras que mezclan deporte, nervios, viaje, risas y una buena dosis de sufrimiento bien entendido. Esta vez la cita era vi half gasteiz, una prueba que se ha ganado un sitio propio dentro del calendario nacional de media distancia.
No es casualidad. La prueba tiene una organización muy cuidada, recorridos con personalidad y una llegada que se queda grabada. De esas en las que, aunque vengas fundido, levantas un poco la cabeza porque merece la pena disfrutar el momento.
Cuatro Trigloberos tomaron la salida: Álvaro Dandy, Álvaro Junior, Javi Checa y José Carlos. Cuatro formas distintas de llegar a la prueba, cuatro carreras diferentes y un mismo objetivo: cruzar la meta representando al club.

Una prueba que empieza en un entorno espectacular
La natación de vi half gasteiz se disputa en el entorno de Garaio, en el embalse de Ullíbarri-Gamboa. Un escenario espectacular para arrancar una media distancia. Agua, paisaje y ese ambiente especial de las pruebas que empiezan lejos del ruido de la ciudad, pero que poco a poco van acercando a los triatletas hacia el corazón de Vitoria-Gasteiz.
Después de los nervios habituales antes de la salida, llega ese momento en el que ya no hay mucho más que pensar. Toca nadar, orientarse, coger ritmo y empezar a construir la carrera desde el primer sector.
Y en esta prueba, además, la primera transición tiene algo especial.
La T1 más bonita que hemos conocido
Hay transiciones que simplemente cumplen su función y hay otras que forman parte de la experiencia. La T1 de vi half gasteiz es de las segundas. Probablemente una de las más bonitas de todas las pruebas que hemos conocido, porque se funde con el entorno y transmite esa sensación de estar en una carrera grande, pero sin perder el encanto natural del lugar.
Salir del agua, encontrarte con una transición bien organizada y empezar a preparar el sector ciclista en un escenario así ayuda. O al menos ayuda durante unos segundos, hasta que recuerdas que por delante quedan 90 kilómetros de bici y una media maratón.

La Llanada Alavesa, el viento y una bici más lenta de lo normal
El sector ciclista recorre la Llanada Alavesa en una vuelta. Es un recorrido muy característico de la prueba: rápido, abierto y con ese punto en el que el entorno acompaña, pero también puede poner las cosas difíciles.
En esta ocasión, la carrera nos “regaló” algo de viento, y eso hizo que la bici fuera más lenta de lo normal. No fue el día más amable para regalar vatios, precisamente. Tocó colocarse bien, tener paciencia, no pelearse más de la cuenta con las rachas y entender que en media distancia la bici no se termina al dejarla en boxes: la bici se termina cuando eres capaz de correr después.
Y eso, en vi half gasteiz, conviene tenerlo muy claro.
Una T2 diferente: dejar la bici y salir pitando
Uno de los detalles que más llaman la atención de esta prueba está en la T2. Al llegar, una persona recoge tu bici y la coloca por ti, así que no tienes que preocuparte de buscar tu sitio ni de dejarla correctamente. Tú puedes ir directo a la carpa, coger tu bolsa, ponerte las zapatillas y salir a correr.
Bueno, salir a correr… hasta encontrarte con la cuesta de San Vicente.
Porque ahí la carrera empieza a enseñar los dientes.
La carrera a pie: dura, urbana y con un ambiente brutal
La carrera a pie de vi half gasteiz es dura. Tiene tramos en los que el público te lleva, zonas muy disfrutables por el centro de Vitoria-Gasteiz y una atmósfera espectacular, pero también tiene puntos donde hay que saber regular.
La cuesta de San Vicente es uno de esos lugares donde conviene no venirse arriba. La pasas una vez, la vuelves a pasar y todavía queda una más. Si te pasas de ritmo ahí, si intentas correrla como si no hubiera mañana, la prueba te lo acaba recordando más adelante.
Pero también es verdad que correr por el centro de Vitoria cambia mucho la percepción del esfuerzo. Siempre hay gente animando. Mucha gente. Se forma una atmósfera muy especial, de esas que hacen que incluso en los momentos malos sigas avanzando un poco más.
Y luego llega la meta. Esa recta cuesta abajo, con tanta gente a ambos lados, con el ruido, con el cansancio y con la sensación de que todo lo vivido durante el día empieza a tener sentido. Una llegada de las que se disfrutan de verdad.

Cuatro historias Trigloberas
Este año fuimos cuatro Trigloberos a la aventura: Álvaro Dandy, Álvaro Junior, Javi Checa y José Carlos.
- Dandy repetía la experiencia del año pasado, ya sabiendo lo que se iba a encontrar y con ganas de volver a disfrutar de una prueba que engancha.
- Rubio debutaba en media distancia, con todo lo que eso supone: dudas, respeto, nervios y ese punto de ilusión que solo tiene una primera vez.
- Checa volvía al lugar donde una avería mecánica le impidió competir la temporada pasada. Esta vez tampoco faltó la épica, porque un golpe en las costillas le tuvo con molestias en los días previos y también durante la prueba.
- José Carlos, con muchos nervios antes de comenzar, demostró que tiene coco y consiguió llegar a meta.
Al final, los cuatro aprobaron con nota. Cada uno con su carrera, con sus momentos buenos y malos, con sus dudas y con sus pequeñas batallas internas, pero todos cruzando la meta de una prueba que tiene algo especial.

Una prueba con un poco de alma Triglobera
vi half gasteiz no es una carrera cualquiera para nosotros. Tiene un poco de alma triglobera. Por lo vivido, por lo compartido, por los compañeros que han estado allí otros años y por esa sensación de que, cuando un Triglobero entra en esa meta, la prueba también se vuelve un poco nuestra.
Este tipo de viajes son mucho más que una competición. Son conversaciones antes de salir, bromas para quitar tensión, seguimiento desde casa, mensajes del grupo, nervios de los que compiten y orgullo de los que animan. Son club.
Porque al final, más allá de ritmos, parciales y clasificaciones, lo que nos queda son las experiencias compartidas. Y vi half gasteiz es una de esas pruebas que merece la pena vivir al menos una vez.
Enhorabuena a los cuatro por el esfuerzo, por la experiencia y por seguir representando al club allá donde vamos.
Y ahora sí… a por los siguientes.
El año que viene volveremos seguro.
El vídeo de la experiencia
El vídeo corto de la experiencia está oculto en el feed, pero lo dejamos aquí para que también forme parte de la crónica. Porque una cosa es contar lo vivido y otra muy distinta es verlo.
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